La gente cambia - (Zayn&Michelle) Novela Original.

Sinopsis: Michelle, una chica aventurera que luego de sufrir un horrible pasado gracias a su peor enemigo, Zayn Malik, se muda de Las Vegas a la ciudad de Chicago, creciendo en paz con sus nuevos amigos y familia. Pero los cambios de trabajo de sus padres hicieron el peor destino para ella; volver a Las Vegas.
Michelle debe enfrentarse otra vez a Zayn Malik, sufriendo de sus actos estúpidos, ella realmente lo odiaba. Hasta que descubrió, que él había cambiado... Y supo, toda la verdad y la explicación del por qué él era así...

5Me gustan
0Comentarios
1170Vistas
AA

3. Llegando a Las Vegas.

-Adivina qué-Decía Alison moviéndome-ya llegamos, llegamos a Las Vegas Michelle levántate-hablaba como si se acercaba un huracán. 
-No quiero-dije dormida quitándo sus brazos.
-No puedes, no te dejarán dormir más en el avión, todos están bajando y tus papás vienen para acá.


-Michelle, levántate, ya llegamos cariño-escuché la dulce voz de mi madre. Renegué y me levanté. Bajamos del avión mientras la azafata nos despedía con su sonrisa cínica.
-No sabes las comidas y bebidas que te perdiste. Le dije a la azafata que tú te despertarías pero comí todo yo. Lo siento mucho, pero de verdad tenía hambre-decía ella sin parar de hablar, mientras caminábamos atrás de mis padres. Yo solo tenía mi típica cara de sueño, pero luego de tanto caminar, me despabilé por completo y me había olvidado lo que realmente era Las Vegas. Comenzamos a sacarnos fotos con Alison por todos lados, hasta con cualquier persona y ella insistía sacarnos una con un grupo de chicos que había adelante.
-¡Mira eso!-Dijo señalando. Mis padres se veían realmente felices, yo también, Alison también. Lo que me preocupaba era después. Pero me repetía que debía concentrarme ahora. Tal vez nadie me reconozca o todos se hayan mudado. Estamos hablando de hace unos cinco años atrás.
-Michelle, algodón de azúcar, quiero algodón de azúcar, dile a tus padres que nos compren uno, quiero guardar mi dinero para otra cosa-decía ella moviéndome como una niña pequeña.
-¿y tu dieta?
-Al diablo la dieta ¡Quiero algodón de azúcar ahora mismo!
Compramos palomitas y algodón de azúcar para la insistente Alison. La verdad es que ella siempre era así, pero igual la admiraba, era la que siempre estuvo allí conmigo.
-El chico de tu banda, Drake, me envió un mensaje, dijo que la banda no sería lo mismo sin la cantante compositora-decía ella leyendo su teléfono celular, haciendo muecas.
Bufé. Además de abandonar a todos mis amigos allí, tuve que abandonar a mi banda. Estábamos tan bien, y por una estúpida mudanza, lo que habíamos logrado, se había arruinado.
-Cariño, no te estreses. Apuesto que aquí hay muchos artistas, y no solo cantantes, si no unos bien guapos como los chicos de allí-dijo señalando un grupo de chicos sin remera. ¿Qué necesidad tenían de andar por las calles sin ropa?
-Nos están mirando justo ahora-Dijo ella seductoramente, ellos pasaban por nuestro lado y nos miraban y gritaban cosas. A lo primero me desagradó mucho, pero lo pensé, y dije, no tiene nada de malo mirarlos seductoramente y seguirles la corriente, pero sin acercarme al fuego. Dicen que si te acercas demasiado al fuego, te quemas.
-Chicas, ¿quieren comer aquí o esperamos hasta llegar a la casa?-Habló mi papá.
-¿Estas bromeando? Son las dos de la tarde-dijo Alison con confianza.
-Entonces, comeremos aquí.
Entramos a un restaurante que lucía bastante caro. Al parecer era mexicano. Habían olores a salsa de tacos por todos lados, personas con sombreros extraños y vestidos como vaqueros. Como el oeste y el sur.
-Yo quiero una ensalada tropical y un burrito-Alison observaba detenidamente el menú.
-Yo quiero una fajita y arroz a la mexicana-dije mirando también el menú.
-Y nosotros dos ensaladas de nopales y chalupas. Y de refrescos, tres coca-colas.
-Al orden. ¿Quieren algún postre para después?
-Torta de la casa, para los cuatro-dijo mi mamá sonriendo a la camarera.
-Sus pedidos llegarán enseguida.
Mis papas comenzaron con una conversación que parecía importante, de sus negocios.
-¿Qué te parece este lugar? A mí me encanta, pero deberíamos probar con el restaurant de Francia. Son de poner comidas agridulces, y los científicos dicen que sus comidas hacen adelgazar.
-¿Sigues con eso de adelgazar? Pediste un burrito, y los burritos son extra grandes.
-Sí, pero también pedí la ensalada tropical. Contiene muchas frutas y vegetales, eso hará un balance. 
-Como quieras-dije observando el muñeco de cactus, con bigote y sombrero, que al parecer, era el modelo del restaurante. 
-Oye, si te fijaras bien, hay un montón de chicos guapos y musculosos trabajando en este lugar. Si te percataras bien, adelante cerca de la barra, el que está limpiando la mesada, con camisa cuadrillé roja.
Observé entrecerrando los ojos a aquel chico. Era alto, tenía manos grandes y un peinado que no había visto en ningún chico. Lucía algo así como… sexy. Esta vez, Alison no se había equivocado. 
-Hmmm… viste como chico malo, apuesto a que es un don juan. Pero creo que con su reputación, está bien abajo, porque en Chicago, si eres mesero, te cargan de por vida. A menos que aquí sea diferente.
-A mi no me importaría si un chico trabajara como mesero. Está ganando dinero, de una buena forma, peor fuera si robara.
-¿Eso es una indirecta?-dijo mirándome con una mueca pervertida.
-No, solo estoy diciendo que no tiene nada de malo en que un chico trabaje en un restaurante. 
-No te creo, apuesto a que fue amor a primera vista.
-Necesito ayuda.
-Ayuda es mi segundo nombre-dijo ella intrigada.
-Ayúdame haciendo un favor. Cállate y deja de hablar tonterías.
-Está bien-dijo ella haciendo puchero.
Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...