La gente cambia - (Zayn&Michelle) Novela Original.

Sinopsis: Michelle, una chica aventurera que luego de sufrir un horrible pasado gracias a su peor enemigo, Zayn Malik, se muda de Las Vegas a la ciudad de Chicago, creciendo en paz con sus nuevos amigos y familia. Pero los cambios de trabajo de sus padres hicieron el peor destino para ella; volver a Las Vegas. Michelle debe enfrentarse otra vez a Zayn Malik, sufriendo de sus actos estúpidos, ella realmente lo odiaba. Hasta que descubrió, que él había cambiado... Y supo, toda la verdad y la explicación del por qué él era así...

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6. Casualidades.

Solté un ahogado grito y me desperté agitada. ¿Qué rayos había soñado? Últimamente estoy soñando cosas demasiado raras, pero lo que me preguntaba y pasaba por mi cabeza era… ¿por qué justo él? El nombre de Zayn retumbaba por mi cabeza.
Miré el reloj. ’08:40’ no podía creer que me había levantado tan temprano. Traté de dormir más pero no lo logré. Rendida, me levanté de la cama y obser

vé cómo dormía Alison, que al parecer, ella soñaba también. Bajé las escaleras y todavía mis padres no se habían levantado. Tenían sus nuevos trabajos aquí en Las Vegas pero al parecer tenían un día de vacaciones. Me preparé un café y me resigné a cambiarme el pijama. No tenía planes para hoy así que solo agarré un libro y comencé a leer. ‘Tal vez, sea mejor en este caso - replicó Charlotte - poder escapar de la curiosidad de la gente; pero a veces es malo ser tan reservada. Si una mujer disimula su afecto al objeto del mismo, puede perder la oportunidad de conquistarle; y entonces es un pobre consuelo pensar que los demás están en la misma ignorancia. Hay tanto de gratitud y vanidad en casi todos, los cariños, que no es nada conveniente dejarlos a la deriva. Normalmente todos empezaron por una ligera preferencia, y eso sí puede ser simplemente porque sí, sin motivo; pero hay muy pocos que tengan tanto corazón como para enamorarse sin haber sido estimulados. En nueve de cada diez casos, una mujer debe mostrar más cariño del que siente. ‘ Orgullo y prejuicio ‘. Cuando era pequeña leía este libro pero no lo entendía. Ahora entendía cada palabra y hasta el mínimo detalle. Me preguntaba cuán grande era la imaginación de Jane Austen. Cerré el libro y subí a ver a Alison, para preguntarle qué planes tendría ella hoy. Para mi sorpresa, ella estaba sentada en su cama, estirando sus brazos y bostezando vagamente. 
-Así que te levantaste temprano ¿verdad?-dijo ella levantándose y rascándose la cabeza. 
-Sí-dije observando cómo se peinaba-¿tienes planes para hoy?
-mmm-dijo ella mirando el techo con el dedo en la boca-no lo sé, no he preparado nada para hoy. 
-Qué raro-dije mirándola con picardía-tu siempre tienes planes. ¿de casualidad hoy no tienes?
-Ahora que lo mencionas, ya sé a dónde iremos hoy-dijo ella imitando mi mueca.
-¿A dónde?-dije feliz.
-Iremos a comer a un lugar. Ahora que lo recuerdo, tu ni siquiera cenaste, debes tener hambre.
-Amm… algo así…
-Entonces ¡prepárate babe! Nos iremos a pasear en Las Vegas. Ponte linda.
-Como quieras-dije riendo y entrando al baño. Me duché, sequé mi pelo y me puse lo primero que encontré.

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-Nosotras pediremos una pizza grande estilo California.
-¿bebidas?
-Coca-cola.
-Enseguida.
-¿Qué pasó con tu dieta? Dijiste que solo comerías lo prohibido el día en que llegamos, no cuentan todos los días-dije entrecerrando los ojos.
-Una pizza no hará nada-dijo levantando las manos.
-Está bien, te creeré.
-Veamos el lado bueno de este día-dijo ella sonriendo sumamente exagerada-
-No hay nada bueno con este día-dije frotándome los ojos-está lloviendo, el día es horrible y lo que me hiciste correr hoy bajo la lluvia lo cobraré.
-Mira a tu alrededor. Estamos rodeadas de chicos lindos y personas ricas. Estamos como en una población llena de personas con un gran temperamental y picardía, además de los billetes en sus bolsillos.
-Mientras no me miren extraño, no me molestarán, Y no me importan su dinero.-dije levantando los brazos y acomodando mi cabello hacia atrás. Por un momento sentí una mirada fría y depravadora sobre mí, pero cuando miraba para todos lados, nadie se encontraba observándome.
-Señoritas-dijeron dos chicos sumamente altos, con músculos gigantes y con peinados despeinados, acercando sillas a nuestra mesa de dos y sentándose al revés.
-¿Quieren que les ordenemos algo?-dijeron ellos sonriéndonos. El chico rubio me miraba con sus ojos celestes por todos lados, pero había algo que no me agradaba de él.
-Chicos, gracias por la oferta pero ya pedimos-dije alejándome del rostro del chico rubio.
-Hay no es para tanto-dijo Alison mirando embobada al chico moreno en su lado-los chicos quieren ser amables con nosotras.
-Sí pero estamos las dos.
-Y podemos sumarnos-contestaron. A pesar de que haya pasado una hora, seguía sintiendo una mirada posada en mí, pero no sabía de quién provenía. Millones de escalofríos y miedos llegaban. ¿Quién puede mirar tanto tiempo a una persona? Tengo un mal presentimiento. 
-Chicos-dije levantándome-ha sido una tarde agradable con ustedes pero debemos retirarnos-tomándo mi cartera.
-¿no nos darán sus números telefónicos?
-Será otro día. Hoy no, estamos ocupadas y debemos irnos rápido ah…-dije pensando- a la biblioteca-contesté rápidamente-necesito conseguir unos libros para estudiar físico quím…
-Las acompañaremos entonces.
-No se molesten-dije tratando de sonar agradable-así que nos vamos.
-No-dijo Alison-vamos a quedarnos con los chicos.
-No-dije abriendo los ojos y hacerle entender que nos debíamos ir en este instante-es ahora y rápido.
Alison se sentó otra vez y me ignoró por completo. Comenzó a hablar cosas con el chico que la acompañaba y me senté rendida, hasta esperar que terminara. Había alejado al chico rubio porque se acercaba demasiado a mí, y yo en estos momentos no estoy para ‘chicos’. No quiero sonar ni reservada o estrecha pero prefiero percatarme de que si me gusta un chico, que sea uno bueno y no pandillero que solo le importe… ejem…


Como un imán, miré hacia una esquina de donde provenía esa mirada hace horas, esa incomodidad, que me hacía sentir… insegura. Piernas largas se deslizaban bajo la mesa, que parecía pequeña arriba su cuerpo y sus grandes y musculosos brazos. Vestía como todo pandillero, con pañuelos, jeans rotos, zapatillas de motoquero y una camiseta de Guns’ n roses. Me quedé paralizada. Sus ojos a lo lejos parecían negros llenos de deseo y peligro. Era él… Zayn.
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