La gente cambia - (Zayn&Michelle) Novela Original.

Sinopsis: Michelle, una chica aventurera que luego de sufrir un horrible pasado gracias a su peor enemigo, Zayn Malik, se muda de Las Vegas a la ciudad de Chicago, creciendo en paz con sus nuevos amigos y familia. Pero los cambios de trabajo de sus padres hicieron el peor destino para ella; volver a Las Vegas.
Michelle debe enfrentarse otra vez a Zayn Malik, sufriendo de sus actos estúpidos, ella realmente lo odiaba. Hasta que descubrió, que él había cambiado... Y supo, toda la verdad y la explicación del por qué él era así...

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20. Casi en peligro.

-¿Qué haremos con ella?-decía el más bajo de todos, pero para mí seguía siendo alto. Hablaban como si yo no estuviera ahí. Estaba rodeada por ellos, contra la pared, no tenía escapatoria, aunque me arriesgara y pasara por debajo de ellos, me atraparían de cualquier forma. Estaba deseando con todas mis fuerzas, de que haya llamado a la persona indicada para que me ayudara, me salvara

de esto, estaba tan asustada que me temblaban las piernas.
Ellos sonrieron malévolamente y me quisieron quitar la camisa cuadrillé que la usaba como campera. Me forcé como pude y ellos comenzaron a reír. Estaba bien segura de lo que iban a hacer, de las intenciones que querían conmigo, y no eran para nada buenas. Uno se me fue acercando y yo trataba de pararlo, pero era alto, fuerte y al lado de ellos, era solo una hormiga asustada. 

-Espera bro-dijo uno de ellos agarrando el hombro del chico que se me acercaba-miren, allá viene un auto rojo. ¿creen que serán más de nuestros compañeros? Y si no es así, saben muy bien que no pueden pasar por estas calles.-Todos voltearon y observaron curiosos al auto que pasaba. Yo me preparé para salir y lo logré, ellos percataron de mi escapatoria, mientras me gritaban, yo trataba de escabullirme entre las cuadras, para poder salir de esas calles, pero parecían laberintos. 

El auto rojo comenzó a andar a mi velocidad, muy cerca de mí y yo me alarmé. ‘En ese momento, todos eran enemigos, debía escapar de todos, no debía parar de correr’. La ventanilla se bajó poco a poco y me paré en seco. Miré confundida y me llevé la mano a la boca, aliviada, me sentía totalmente segura.

Zayn.

-Oh dios mio-dije temblando-Zayn debes ayudarme, me…-no logré seguir hablando porque los cinco pandilleros se encontraban doblando la esquina, de la vereda donde me encontraba.
-¡Sube!-gritó él. Pero sabía que si me subía al auto, me atraparían. Comencé a correr y se escucharon unas malas palabras de parte de él.
-¡Maldita sea!

Seguí corriendo a toda velocidad, patinando en las veredas por la extrema humedad que mojaba las veredas y hacía que mis borcegos patinaran y resbalaran. 

Los pandilleros aparecieron a unos pocos metros de mí, se las habían arreglado para ir del otro lado y así sorprenderme, pero al voltearme, choqué con alguien, que tenía un perfume familiar.

-Zayn-dije desesperada. Él agarró mi brazo fuertemente y me puso detrás de él. Yo me refugié en su espalda, mirando como los pandilleros se acercaban a nosotros furiosos. –Tenemos que correr-dije susurrando. –No podremos, ellos nos alcanzarán-dijo respondiendo. 
No sabía si sentirme agradecida por que haya venido o asustada por lo que podría pasar ahora. ¿Qué les dirá Zayn?

-Miren quien es, ¡El genio en billar! ¿Se acuerdan esa partida amistosa que hicimos? Él se terminó llevando todo el premio-dijo uno hablando entre dientes.
-Parece que la chica lo conoce-dijo el que había deseado que tuviera compasión por mí.
-Ella no sabía sobre estas calles, es nueva-dijo Zayn. Sonaba, ¿sobreprotector?
Uno largó una carcajada fuerte mientras los otros reían por lo bajo- ya nos dimos cuenta, inútil. 
-Les daré el dinero que quieran, solo déjenla en paz. 
-¿Crees que con dinero nos comprarás, Zayn?-me sobresalté por completo. Parecían conocerlo, como alguien que no les agradaba del todo. Para nada.
-Esa chica tiene un cuerpo fantástico. Ahora es nuestra-dijo uno acercándose violentamente hacia mí. Zayn alargó el brazo con el puño cerrado, y se lo encajó en la cara. Cubrí mi boca por el impacto y observé al chico en el suelo, sangrando y fulminando con la mirada a Zayn.

-Uno contra cinco, hijo de …-decía otro por detrás. Los otros cuatro se acercaron a Zayn y comenzó una pelea. ¡DIOS MÍO! Esto me asustaba demasiado, no por los fuertes crujidos de los golpes que recibían, si no por la sangre. Cuando veía sangre, ¡me alteraba por completo! Me asustaba tanto ver a una persona sangrar o lastimada gravemente. Y en este caso, debería estar desmayada por lo que estaba pasando.

-¡Zayn!-grité aterrada. Él recibía golpes pero nunca se caía al suelo, pero eso no decía que no le dolían los golpes. ¡Cinco gigantes le estaban pegando! Busqué por los bolsillos de mi pantalón y mi celular no estaba. No podía creer que justo cuando más lo necesitaba, no estaba. 

A lo lejos, se escuchó una patrulla chillar, y dos de los pandilleros salieron corriendo; sabían que se acercaba la policía, y terminarían en la cárcel. Agarré un caño oxidado que se encontraba tirado en el suelo, y le pegué en la cabeza a uno. Éste cayó desmayado. Zayn quedó en shock y la policía se acercaba cada vez más. Los otros dos pandilleros nos empujaron salieron corriendo en la otra esquina. Agarré el brazo de Zayn y comencé a tirar de él. Por una parte, que la policía apareciera era algo que me dejaba tranquila, pero por otro lado, no teníamos evidencias de que pandilleros nos habían atacado y tendríamos que ir a la comisaría; eso explicaba estar esperando en la cárcel para que tus padres atiendan el maldito teléfono mientras hacen preguntas tontas y pagan por ti para poder sacarte. 

-Por allá-dijo Zayn señalando su auto rojo. Nos acercamos a él y entramos rápidamente. Las ruedas rechinaron y él aceleró a toda velocidad. Mi corazón no paraba de golpear fuertemente contra mi pecho; habíamos podido escapar de ahí, bueno, había podido escapar ahí, cuando parecía todo perdido. Gracias a Zayn. Lo observé asustada y sangraba por todos lados en la cara y en los brazos. Me sentí una completa estúpida, luego de todo lo que le había dicho, él vino por mí, y me salvó de esos pandilleros.

-No entiendo por qué estabas en esas calles-dijo él después de unas cuantas cuadras. Aliviados de habernos alejado lo más posible.
-Yo…-dije respirando dificultosamente- yo solo estaba caminando y traté de tomar un atajo-decía mientras tomaba el aire necesario para poder decir por lo menos alguna vocal. Él paró al costado de una avenida. Respiró profundo y me miró.
-¿Tú llamas a eso un atajo?-sonaba furioso.
-No sabía que después de varios años eso se había convertido en un lugar territorial de pandilleros.
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