No me digas que no

Esta sí, es otra historia de nuestra Primera generación... Pero no cualquier historia de la Primera generación.
La historia de una chica con los Merodeadores.

Nuestros chicos están en su sexto año ya.
Y hay una nueva estudiante en Hogwarts...

Ella es una chica muy peculiar, tímida, inteligente... aunque con un pasado algo trágico.
Ella no espera encontrar el amor en la escuela, solo desea cumplir su sueño y ser una de las mejores estudiantes en aquella prestigiosa escuela de Magia y Hechicería.

Pero claro, para el casanova de Sirius Black, ninguna chica pasa desapercibida en su radar, y ninguna puede salir invicta de su lista. ¿Por qué esta vez es diferente? ¡A él no se le escapa una!

12Me gustan
5Comentarios
306Vistas

1. Expreso Hogwarts

"Esto no es más que una tomada de pelo. ¡Que broma de tan mal gusto!- pensaba una pequeña niña castaña, de la mano de su abuela Winifred.-¡No existe ningún andén 9 y 3/4!"

La niña y la anciana buscaban en la estación del tren el andén mencionado.

Semanas atrás, habían recibido por correo una carta dirigida especialmente a  Larissa Morgan Henderson Dollanganger. Dicho sobre provenía, según su remitente, de la prestigiosa Escuela de Magia y Hechicería:  Hogwarts.   No, esto no podía ser una broma. Ambas conocían las maravillosas historias del mundo mágico, de magos y brujas. Y si bien habían encontrado todo lo necesario (los útiles y el material que aparecía en la lista) para la escuela, no podría tratarse de una mentira o estafa, o cualquier cosa que se les ocurriera.   Ambas continuaban caminando, con el equipaje en las manos, mirando hacia todos lados. Ya habían preguntado a un trabajador de la estación por el andén 9 y 3/4, pero éste rió y les dijo que no había tal andén. Pero la pequeña seguía esperanzada, a pesar de sus pensamientos algo pesimistas. Ella sabía que era su oportunidad, en su corazón, en su interior, algo le decía que todo aquello era real y que su mundo iba más allá de lo mundano. Estaba segura de ello. A decir verdad, era una chiquilla muy madura para su edad. Tenía tan solo 11 años. Y ahora asistiría a ese maravilloso colegio de Alta Hechicería que tanto le habían prometido.   Entonces, la niña de cabello castaño rizado miró a una niña de su misma edad, junto con sus padres. Iba cargada de equipaje, al igual que ella lo hacía. Su cabello de un rojo llamativo estaba bien cepillado sobre los hombros, su pequeña nariz respingada, junto con sus mejillas, estaban repletas de pequitas. Y tenía unos grandes ojos color esmeralda. Al darse cuenta de su mirada, la niña pelirroja volteó a verla también, y le sonrió amablemente. Ella hizo lo mismo.   Pudo ver, al lado de los padres de la niña pelirroja, a otra niña, quizá mayor que ambas, de cabello rubio y gesto arrogante. Definitivamente, esa niña no lucía tan amigable y agradable como su hermana.   Entonces, la niña pelirroja se despidió de sus padres, y la vio atravesar sin vacilar ni titubear uno de los pilares entre el anden 9 y 10. Se quedó boquiabierta, creyendo que sus ojos la engañaban.     - Abuela... - llamó la niña, tirando del abrigo de la anciana a su lado.   - ¿Si, Issie? - dijo como respuesta, bajando la mirada a la pequeña.   - Creo que ya sé dónde está el andén 9 y 3/4. - contestó entusiasmada.   Tomó sus cosas, se despidió de su abuela y cerró los ojos, antes de atravesar de igual manera aquel pilar de ladrillos. Esperaba sentir el impacto de la pared contra su cabeza, pero no fue así. Cuando abrió sus grandes ojos color avellana, se quedó maravillada.   Estaba ahora en una estación diferente. Y frente a ella, en las vías, estaba estacionado un enorme tren humeante, con la inscripción pintada diciendo "  9  3/4 ".    " Este es - pensó, contenta, mientras caminaba rápidamente entre el parloteo de niños y las muchas personas más en forma que le parecían multitud. -  ¡Éste es el expreso Hogwarts! ¡El tren del andén 9 y 3/4! ¡Aquí estoy!" Sonrió, con verdadera emoción.   Al subirse al tren, buscó un asiento. La mayoría ya estaban ocupados. Muchos niños de su edad en adelante, rondaban por los pasillos del tren, muchos miraban por las ventanas, ondeando las manos en señal de despedida a sus familiares. Muchos sonrientes, casi todos. Algunos permanecían serios. Pero, al fin y al cabo, todo era mágico.   Caminó un poco, hasta encontrar un asiento vacío junto a cierta pelirroja que ya había visto en la estación, y frente a un niño pelinegro de nariz aguileña y semblante serio.     - ¡Hola! - saludó Larissa, sonriente. - ¿Me puedo sentar aquí?   - ¡Hola! Por supuesto, siéntate. - contestó la niña, sonriéndole igualmente. - Mucho gusto, soy Lily Evans. - dijo, extendiendo su mano amablemente para estrechársela.   - Mucho gusto de conocerte, Lily. Mi nombre es Larissa Henderson. Pueden llamarme Issie, si les acomoda más. Le estrechó la mano, feliz de haber hecho una amiga. Luego, le dirigió una mirada amigable al niño de enfrente. Extendió su mano hacia el también, para estrecharla, esperando oír su nombre.   Al principio, la miró con cierto recelo. Pero al intercambiar una rápida mirada con la oji-verde, cedió la mano, formulando una ligera media sonrisa para la castaña.   - Severus Snape. - se limitó a decir. Ella asintió.   - Un gusto, Severus. - dijo, igualmente. Como el niño no agregó nada más, Lily rompió el silencio.   - Bueno, este va a ser un fabuloso comienzo. ¿No lo creen?   - ¡Seguro! - coreó la niña, igual de emocionada, provocando hoyuelos en sus mejillas rosadas.    
Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...