Moments

Una chica de 23 años ve su vida cambiar por completo cuando se muda a Inglaterra y conoce al amor de su vida.

120Me gustan
43Comentarios
4731Vistas
AA

4. Save your heart

 

No pude hacer otra cosa sino sonreír. Fue un gesto muy tierno de su parte. “Pero, un momento, ¿de dónde sacó mi número de teléfono?” me dije. Decidí responderle el mensaje tratando de recordar si se lo había dado.

 Le rescribí: “Gracias Harry. Fue una conversación muy entretenida. Buenas noches : ) – Andreina”. Pasé unos cuantos minutos pensando en todo lo que había pasado desde que me buscó para ir a casa de Josh hasta… “¡Ja! Pero míralo… cualquiera cree que es muy inocente” pensé.

 Entonces, me llegó otro mensaje de él: “Espero verte por ahí. Por cierto, no vuelvas a dejar tu teléfono por ahí: puede venir cualquiera y copiar tu número ;)”

“Muy gracioso, Styles. Me voy a dormir. Las mortales como yo tenemos que levantarnos temprano para trabajar jaja”. Apagué el teléfono, me di la vuelta y al instante me quedé dormida.

Al día siguiente, la misma rutina: me levanté a las 6 am, tomé una ducha caliente, me vestí, preparé mi desayuno y salí de casa a las 7. Otoño ya estaba haciendo de las suyas, había muchas ventiscas, lloviznaba a cada rato y el frío empezaba  a hacerse insoportable (¿o era yo que no estaba acostumbrada a aquello?).

                La mañana fue bastante tranquila: di las tres clases que me tocaban ese día y estuve un rato atendiendo a algunos estudiantes no tenía ganas de cocinar cuando llegara a casa, así que decidí ir a un restaurante pequeño que estaba a unas cuadras de la universidad y pedí algo para llevar. Regresé a casa caminando. Paré en la tiendita de Josh para saludarlo y continué mi camino sin imaginar lo que encontraría unos metros más adelante: Harry y una chica que se veía mucho mayor que él se estaban besando. Me quedé paralizada por unos segundos para corroborar lo que estaba viendo. No quise interrumpir así que hice como si no hubiese visto nada y crucé la calle, pero por más que quise alear aquella imagen de mi mente, no pude. “¿Qué pasa? Apenas lo conociste ayer, no puedes estar celosa ni para parecido, tonta. A parte tu también estás saliendo con alguien, si que es a eso se le puede llamar salir con alguien” me dije.

Llegué a casa, tiré mi maletín en sofá y sin siquiera cambiarme de ropa, me senté a almorzar. Me estaba muriendo de hambre. Cuando acabé, encendí la computadora e inmediatamente abrí Skype y Twitter. Pasé la tarde hablando con mi mamá en Skype hasta que me acordé que esa noche tenía que salir. Aunque realmente no tenía ganas de ir, me levanté a regañadientes.

Fui al armario y tardé como 20 minutos en encontrar algo para vestir que no me diera frío. El clima estaba insoportable. Me bañé y cuando salí de la ducha busqué el reloj: se me estaba haciendo tarde. Entonces me arreglé lo más rápido que pude. Cuando estuve lista revisé el teléfono y vi que tenía dos mensajes  nuevos. Uno decía “Linda, lo siento, no voy a poder pasarte buscando para cenar. Nos vemos en el restaurante xoxo - Charles” y el otro: “Te gusta la comida mexicana? : ) – Harry”.  “¡Qué raro! ¿Para qué querrá saberlo? En fin, le contesto en el camino”, pensé. Salí apurada de la casa y tomé un taxi.

*Punto de vista de Harry*

Estaba sentado en el sofá de mi cuarto, esperando que Andreina me respondiera el mensaje. Si decía que sí, la invitaba a cenar en el momento. Entonces, mi teléfono sonó, era un mensaje de ella: “Es mi favorita!” . “¡Excelente! Vamos a darle una sorpresa” pensé.

Me levanté, me monté en el carro y fui hasta su casa. Toqué la puerta varias veces, el timbre y nada que me abría. La llamé a su celular pero salía la contestadora. Me fijé bien  por la rendija de la venta y las luces estaban apagadas. “Bueno, me tocará cenar solo”. Volví al carro y me dirigí a mi restaurante preferido que estaba en el centro de la ciudad. Había un poco de tráfico porque había empezado a llover a cántaros. Llegué al restaurante con la intención de comer allí, pero había mucha gente. Alguien me reconoció y persona tras persona fueron formando un corro de gente. Me tomó casi una hora para terminar de firma servilletas, tomarme fotos, estrechar manos… Terminé pidiendo doble ración para llevar. No tenía ánimos de quedarme en ese lugar. Seguía lloviendo muy fuerte, por lo que me tuve que cubrir con mi chaqueta para no mojarme mientras me montaba en el carro

Llevaba manejando unos minutos cuando me pareció ver alguien lejanamente conocido unos metros mas adelante. Bajé la velocidad y me detuve en seco cuando la reconocí. Paré el carro ahí donde estaba, en medio de la calle y me bajé.

“Anndreina, ¿qué haces? Te puedes enfermar si caminas hasta casa bajo esta lluvia” le dije mientras le ponía mi chaqueta encima. “Ven”.

“Déjame sola. No quiero hablar con nadie” Me respondió en un tono desafiante.

“No te voy a dejar. No así.” Los carros empezaban a tocar corneta. Se me había olvidado que había dejado el carro muy mal estacionado. “Nos van a linchar aquí. Por favor móntate en el carro”. La tomé por el brazo y la subí en el carro. Estábamos empapados. Saqué un paño que tenía en la guantera y se lo puse sobre los hombros.

El viaje de regreso fue silencioso. Ella no quería hablar y yo no la iba a molestar.

Cuando llegamos a su casa, había un hombre esperando en el banco que estaba en la puerta de su casa. Ella, al verlo, cambió su expresión completamente.

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...