Moments

Una chica de 23 años ve su vida cambiar por completo cuando se muda a Inglaterra y conoce al amor de su vida.

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6. Here with me

 

Al día siguiente cuando me levanté no me sentía muy bien: me dolía algo la cabeza y me ardía mucho la garganta. “Tremenda forma de empezar la semana” pensé. De todas formas me preparé para ir a trabajar, así aprovechaba de pasar por la enfermería de la universidad para que me dieran algo.  Agarré un autobús porque no me sentía muy bien para ir caminando.

                     Cuando iba en camino, me llegó un mensaje de Harry: “Buenos días. Espero que hayas dormido bien y no te hayas levantado con gripe : ) ¿Quieres salir en la tarde?”. Me sorprendí a mi misma sonriendo como tonta al teléfono y respondiendo “Buenos días : ) Pues sí, no me siento muy bien pero seguro se me quita en lo que me tome algo. Está bien. Hoy termino de trabajar a las 4pm, llego a casa como a las 4:30” “Entonces a las 4:45 te paso buscando. Mejórate pronto ; ) Que tengas buen día” . Y ese simple mensaje fue suficiente para contentarme todo el día.

                    Desayuné en el cafetín de la universidad, me tomé una pastilla y  fui a dar clases. Pero la pastilla no ayudó a nada, me sentía cada vez peor, empecé a tener fiebre y no podía con el dolor de cabeza. Tuve que ir a la enfermería a media mañana. La doctora me recetó unas pastillas y tres días de reposo. Después de hablar con mi superior y poner un aviso a los estudiantes que no iba a  haber preparaduría esta tarde, tomé un autobús de regreso a mi casa.  Me bajé unas cuadras antes para comprar las medicinas en la farmacia.

                    En el camino me encontré a Lilly: “Andreina, no te ves muy bien. ¿Qué tienes?” me preguntó en tono preocupado. “Larga historia, Lilly. En pocas palabras: tengo la madre de las gripes, tan fuerte que hasta me mandaron reposo” “Pobre. Entonces ve a tu casa. Ahora más tarde paso a ver cómo sigues” “nos vemos”.

                    Llegué a casa y me tomé las medicinas que me habían mandado. Al rato llegó Ally con un caldo de pollo y té de jengibre “Cariño, Lilly me dijo que estabas enferma. Te traje esto porque imagino que no debes sentirte muy bien como para cocinar. Come algo y acuéstate a descansar. Lilly te manda a decir que viene mañana porque estaba haciendo unas cosas para lo de la boda pero se ha tardado mucho. Llámanos a la casa si necesitas cualquier cosa” Me abrazó. “Gracias, Ally, no tenías por qué molestarte, de verdad” “No es molestia, a parte nos dejaron encargados de cuidarte cuando llegaste aquí y eso es lo que vamos a hacer. Te estoy llamando” “Gracias, Ally. Gracias”. La abracé y se fue.

                    Empezaba a sentirme somnolienta, debía de ser efecto de las medicinas. Tomé algo de la sopa que me había traído Ally, me acosté en el sofá y prendí el televisor en vano porque a los 10 minutos caí rendida.

                    Después de lo que parecieron días,  me desperté. Todavía tenía puesta la ropa con la que había ido a trabajar, me seguía doliendo la cabeza y estaba ardiendo en fiebre. Entonces escuché mi móvil, lo había dejado sobre la mesita. Ví que tenía dos llamadas perdidas de Harry “¡Rayos! Se me había olvidado por completo que habíamos quedado de salir en la tarde” Me dije. Iba a presionar el botón de llamar cuando otra llamada de él estaba entrando, inmediatamente contesté: “¡Harry! Lo siento, se me olvidó que  íbamos a salir, de verdad. Es que me devolví temprano porque me sentía muy mal, me quedé dormida…” “¡Hey! No te preocupes” me interrumpió “hace rato estuve en la tiendita de Josh y me contó. Quería saber cómo seguías”

“No muy bien, la verdad” contesté “pero ¿por qué no vienes? Ayer dejamos una conversación pendiente”. “¿Segura? Porque si te sientes muy mal podemos…” “Segura” lo  interrumpí “pero cuando llegues, en el materito que está colgando al lado de la puerta hay una llave escondida entre las piedritas. No me quiero ni mover del sofá”. “Bueno, estoy allá en diez minutos”. “Está bien” colgué el teléfono y me acurruqué con la cobija que se me había caído al piso.

                    Me estaba quedando dormida otra vez cuando sentí una voz junto a mí: “Veo que me va a tocar ser enfermero por unos días”. Abrí los ojos y me encontré con una sonrisa tierna y un par de ojos verdes mirándome. 

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